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sábado, 25 de octubre de 2008

Bullas, en proceso de maduración.


La DO Bullas es la más rezagada de las DO Murcianas, que a partir de los años 80 empezó con la modernización de sus vinos, pasando del granel al embotellado.
El clima de la región es mediterráneo y, a pesar de los fuertes aguaceros y tormentas que se dan, la pluviosidad es baja (300 mm. anuales).

Las uvas blancas cultivadas en la región son la Macabeo y la Airén. De entre la media docena de uvas tintas autorizadas destaca la Monastrell.
Se elaboran blancos de Macabeo y Airén, agadables y afrutados y rosados con la Monastrell o de Garnacha. Los tintos son de Monastrell y Tempranillo, de corte mediterráneo.

Algunos buenos vinos son los Partal, Madroñal, Las Reñas, Marmalejo o Mercader Quesada.

Jumilla, los vinos de Monastrell



DO que se divide entre Murcia y Albacete (Castilla-La Mancha). La población que da nombre a la DO, Jumilla, pertenece a Murcia y el resto de municipios acogidos pertenecen a la provincia de Albacete.
El clima es continental con influencias mediterráneas, con una pluviosidad baja (270 mm. anuales).
Las uvas mayoritarias son la blanca Airén y la tinta Monastrell.
Los vinos por excelencia de la región son los tintos elaborados con la Monastrell. Son vinos de mucho color, intensos, con aromas a frutos negros, sabrosos, tánicos y carnosos. Se elaboran también tintos de crianza, vinos blancos y rosados.
Algunos buenos ejemplos de vinos son los Clio, El Nido, Altos de Luzón, Mainetes, Casa de la Ermita, Casa Castillo, Valtosca, Las Gravas o Alceño.

Yecla, el municipio con DO.



Yecla, en la comunidad murciana, tiene la curiosidad de formar la única DO compuesta por un solo municipio. Además, esta región está dividida en dos subzonas, Campo Arriba y Campo Abajo.
El clima es continental con influencia mediterránea y escaso índice de lluvias, en torno a los 300 mm. anuales.
Las variedades blancas autorizadas son las Merseguera, Airén, Malvasía y Chardonnay. De entre las tintas sobresale la Monastrell, estando autorizadas media docena más.
Destacan los vinos tintos elaborados con Monastrell, con notas de fruta madura y a veces algo pasificada. Se elaboran también rosados y blancos de buena intensidad aromática.

Sobresalen vinos como los Hécula, Pozuelo, Castaño Colección, Viña al Lado de la Casa, Detrás de la Casa, Bellum el Remate, Casa del Canto o Trapío.

Binissalem-Mallorca, vinos de Manto Negro y Callet




La DO se sitúa en el centro de la isla de Mallorca, ocupando unas 600 Has. de terreno llano, protegido por la sierra de Alfabia de los vientos del norte.
El clima es mediterráneo con precipitaciones moderadas. Los inviernos son cortos y los veranos secos y calurosos.
Las variedades tintas ocupan la mayor parte del viñedo, siendo las Manto Negro y Callet las uvas más empleadas. En blancas las Moll, Macabeo y Perellada, entre otras, se reparten el resto.
Los vinos blancos de la zona son silvestres y afrutados, de carácter muy mediterráneo. Los rosados presentan notas de fruta muy madura por la insolación recibida por las uvas. Los tintos, los más característicos de la región, suelen ser crianzas, con aromas de fruta madura, toques caramelizados y equilibrados en boca.
Algunos buenos vinos son los Jaume de Puntiró, José L. Ferrer o Macià Batle.


Calatayud, los vinos del Moncayo





Situada en la parte occidental de Zaragoza, esta DO está marcada por una amplia red fluvial tejida por los afluentes del Ebro.
El clima es semiárido y seco, con heladas en invierno que inciden directamente en la producción. La pluviosidad es baja y existe un buen contrate térmico día-noche.
Las variedades de uvas blancas de uso preferente son la Macabeo y la Malvasía. En cuanto a tintas lo son las Garnacha, Tempranillo y Mazuela.
Se elaboran blancos frecos y afrutados y tintos marcados por la Garnacha. Merecen una mención aparte los rosados de la zona, con una buena RCP y que se elaboran a partir de la Garnacha. Son frecos, aromáticos y sabrosos.
Destacan vinos como los Baltasar Gracián, Claraval, Reyes de Aragón, Manga del Brujo, Armantes o algunos de la bodega Virgen de la Sierra.


Campo de Borja, el imperio de la Garnacha


La DO se sitúa entre el Moncayo y el valle del Ebro, en el norte de Zaragoza.
El clima es de tipo continental extremado, con inviernos muy fríos y veranos secos y calurosos. La pluviosidad oscila entre los 350 y 400 mm. anuales.
Las variedades blancas que se cultivan son la Macabeo, la Moscatel y la Chardonnay. La uva tinta más empleada es la Garnacha, seguida de las Tempranillo, Mazuela, Cabernet Sauvignon, Merlot y Syrah.
La mayor parte de la elaboración se centra en los tintos de Garnacha, intensos y con aromas a frutos maduros. Los crianzas más viejos pueden presentar matices de reducción por el carácter oxidativo de la Garnacha. Se elaboran también vinos rosados y blancos.

Cariñena, los vinos del Cierzo.


La DO se sitúa en la provincia de Zaragoza, ocupando el valle del Ebro, dotada de unos terrenos muy apropiados para el cultivo de forma natural. No es extraño, pues, que desde hace 2000 años se cultive en esta zona.
El clima es de tipo continental, con inviernos fríos y veranos calurosos, con un índice bajo de lluvias.
La uva blanca de uso preferente es la Macabeo. En tintas el cultivo lo forman entre otras las Garnacha, Mazuela y Tempranillo.
Los vinos por excelencia de la zona son los tintos, aunque se elaboran también blancos y rosados. Son vinos cálidos y robustos, con recuerdos a moras y ciruelas. Se elaboran también vinos de crianza, estando, los de más larga crianza, hechos con la variedad Garnacha.

Ejemplo de buenos vinos son los Pulchrum Crespiello, Care, Gabarda, Longus, Corona de Aragón, Aylés, Altius o Gran Víu.

Pla i LLevant, viñedos mediterráneos


La segunda de las DO mallorquinas está situada en el este de la isla, repartiéndose una 300 Has. de terreno entre 18 municipios.
El clima es mediterráneo, con inviernos ligeramente fríos y veranos secos y calurosos. Las lluvias suelen caer en otoño, siendo la media anual de unos 500 mm.
La uva más abundante es la tinta Callet y, en blancas destacan la Prensal o la Macabeo. En la actualidad se apuesta por las variedades foráneas que están dando muy buenos resultados.
La elaboración de vinos blancos, rosados y tintos está marcada por el uso de las variedades foráneas, que aportan carácter a los vinos.

Destacan los vinos de las bodegas Toni Gelabert, Miquel Gelabert y Miquel Oliver.

Somontano, al pie de los Pirineos



En torno a la localidad de Barbastro, en Huesca, se asienta esta DO junto a una cuarentena más de municipios.
El clima es continental, moderado por el Pirineo que actúa de moderador climático. Las precipitaciones rondan los 500 mm. y la insolación es de 2700 h. al año, lo que propicia la correcta maduración de las uvas.
El cultivo histórico de la región ha sido el de las uvas Moristel, Parraleta y la blanca Alcañón. En la actualidad se cultivan además las blancas Garnacha, Macabeo o Chardonnay y las tintas Tempranillo, Garnacha, Cabernet Sauvignon o Merlot entre otras.
A la elaboración de blancos tradicionales de Macabeo, se le suma en la actualidad otros como los de Chardonnay. La elaboración de rosados también se hace desde la modernidad, con uvas autóctonas o foráneas. Los tintos tampoco son ajenos a la modernidad y se elaboran, además de los tradicionales de Monastrell y Tempranillo, otros de corte más moderno con las Cabernet y Merlot.

A destacar vinos como los Marboré, Blecua, Estada San Carbás, Absum, Laus, Meler, Idrias, Olvena, Castillo de Monesma, Enate, Fábregas, Lalanne, Bestué o Viñas del Vero.

La ribera del Guadiana, de la pitarra al futuro



Los vinos extremeños se remontan a los tiempos de los fenicios y griegos, pasando por los vinos de Trujillo en la era de la conquista de América, por los vinos de Almendralejo y por la pitarra, un vino de tradición familiar, rústico y sin futuro comercial. Hoy en día y pese al cooperativismo, las bodegas del Guadiana se están preparando para el futuro, elaborando productos más modernos.
El clima es continental, con cierta influencia atlántica en alguna zona concreta. Los inviernos son suaves y los veranos muy cálidos, con temperaturas que alcanzan los 40ºC.
Se cultivan unas treinta variedades de uva entre blancas y tintas. Entre las blancas están las Alarije, Borba, Cayetana Blanca, Pardina o Macabeo. En tintas predominan la Garnacha y la Tempranillo.
Los vinos blancos que se elaboran en la región son persistentes y muy sabrosos, con notas de bosque mediterráneo. Los rosados pecan, salvo excepciones, de sobremaduración de la uva y, los tintos son potentes y cálidos.

Algunos buenos vinos de la zona son los Viña Romale, Leyendas de Vega Esteban, Vizana, Vallarcal, Puerta Palma, Payva, Orgullo de Barros, Lykaón, Torremayor o Palacio Quemado.


Alicante, tierra del Fondillón


Alicante tiene una larga tradición vinícola que tuvo su explendor entre los siglos XVI y XVII, cuando sus vinos se exportaban a Europa, para fortificar otros vinos. En tiempos de Felipe II ya era famoso el Fondillón de Monóvar, un vino dulce que fue la bebida favorita del rey Luis XVI para tomar con los postres.
El clima es mediterráneo, aunque en los cultivos de interior se recibe cierta influencia continental, con menor precipitación.
el cultivo de uvas blancas lo forman entre otras las Merseguera, Moscatel de Alejandría, Macabeo, Chardonnay o Sauvignon Blanc. En cuanto a las tintas se emplean las Monastrell, Alicante, bobal, Tempranillo, Cabernet Sauvignon o Syrah.
Se elaboran vinos blancos con variedades autóctonas y con foráneas, además de los moscateles dulces con el carácter almizclado propio de la variedad. Se elaboran también rosados, fondillones (vino viejo de alta graduación y carácter oxidativo) y tintos de corte mediterráneo.

Algunos de los mejores vinos son los Beryna, Sol de Alicante, Casta Diva, Gran Imperial, Mira Salinas, El Sequé, Pontos, Camps de Gloria Dulce, Toscar, Serrella, Cristal.li o los de Enrique Mendoza.

Utiel-Requena, tradición milenaria


Se tiene constancia de la elaboración del vino en esta región desde hace 2000 años y desde entonces no se ha dejado de producir.
El clima de la zona es continental con influencia mediterránea, con inviernos fríos y veranos suaves. La pluviosidad ronda los 400 mm. anuales.
Las variedades blancas más empleadas son la Merseguera y la Macabeo. En cuanto a tintas, la más usada es la Bobal, siendo en total una docena de uvas cultivadas en la región, alguna de ellas foráneas.
Se elaboran blancos tradicionales de Merseguera, otros más modernos de Macabeo y Chardonnay con y sin barrica. Los tintos también tienen su versión más clásica en los vinos de Bobal y los más modernos de Tempranillo y Garnacha. En la zona se elaboran también vinos rosados y espumosos por el método tradicional.
Entre otros destacan vinos como los Verderón, Aula, Aranleón, Makor de Elviwines, Emilio Clemente, Labor del Almadeque, Viña Ortiz, Carlota Suria, Casa Don Ángel o Cerro Bercial.

Valencia, revolución cualitativa


Hasta no hace mucho tiempo Valencia basaba la mayor parte de su producción a los graneles. En la actualidad la DO se divide en cuatro subzonas diferenciadas (Alto Turia, Moscatel de Valencia, Clariano y Valentino) que ya están ofreciendo notables vinos.
El clima es mediterráneo, con fuertes tormentas en verano y otoño. El índice de lluvias se sitúa en unos 500 mm. anuales.
La variedad blanca más cultivada es la Merseguera, seguida de la Moscatel, la Malvasía y otras. Las tintas son las Tempranillo, Garnacha, Monastrell y otras, incluídas algunas foráneas.
Se elaboran vinos blancos clásicos de Merseguera, jóvenes y frescos y también con la variedad Moscatel en versión seco y como mistela. Los rosados se elaboran con un concepto de elaboración más moderno, siendo frescos y ligeros, con buen potencial aromático. Los tintos más característicos son los elaborados con de Monastrell y Garnacha, cálidos y con notas a frutas maduras.
Algunos ejemplos de buenos vinos son los Rafael Cambra, Megala, Bilogía, Venta del Puerto, Heretat de Taverners, o El Angosto.

Ycoden-Daute-Isora, vinos de tradición portuguesa


Esta DO se reparte más de 1300 Has. de cultivo repartida por varias poblaciones del noroeste de la isla de Tenerife. Se cultiva desde la costa hasta los 1400 m. de altitud.
El clima es atlántico y, al igual que en otras zonas del archipiélago canario, la acción de los vientos alisios moderan el clima.
Las uvas más empleadas son la Listán Blanco (70% del viñedo) y la Listán Negro (20% del viñedo).
La elaboración mayoritaria se centra en los vinos blancos y rosados, aunque en la actualidad se empiezan a elaborar interesantes vinos tintos.
Algunos vinos interesantes son los Aceviño, El Ancón, Viñátigo o Malvasía Tasana.

Valle de la Orotava, a los pies del teide



La DO se sitúa al norte de la isla de Tenerife, desde el mar hasta los pies del teide.
El clima de la zona es de carácter atlántico, influenciado por los vientos alisios, que actúan de moderadores climáticos.
Las uvas principales de la región son las Gual, Malvasía, Verdello y Vijariego en blancas y, en tintas, las Listán Negro, Malvasía Rosada y Negramoll.
Se elaboran vinos blancos de carácter atlántico, frecos, afrutados y algo herbáceos (a menta e hinojo en los mejores). Los rosados son modernos, agradables y frescos. Los vinos tintos son jóvenes, de buena intensidad aromática, ligeros, sabrosos y agradables.
Destacan los vinos de las bodegas Tajinaste y Valleoro.

Valle del Güímar, los vinos casi alpinos


Los vinos del Güímar, en su mayoría blancos, se elaboran desde la costa hasta los 1400 m. de altura. Este hecho permite jugar con la diferente acidez de las uvas a la hora del ensamblaje.
La fuerte influencia de los vientos alisios, que junto al contraste térmico día-noche provocado por los cambios de altura en poco espacio retrasan la vendimia hasta principios de Noviembre.
La uva Listán Blanco ocupa el 80% del viñedo. Otras uvas empleadas son la Negramoll, la Malvasía, la Gual y la Vijariega.
La elaboración de tintos es escasa y el producto estrella son los vinos blancos, en su mayoría elaborados con la Listán. Son florales y frutales, complejos, sabrosos y persistentes.
Algunos buenos vinos son Contiempo Malvasía, Heredamiento, Viña Melosar o Brumas de Ayosa.

Lanzarote, cultivos fascinantes


Los suelos de lava y el fuerte viento sahariano no han sido inconveninte para los viticultores de la región a la hora de cultivar sus uvas. La vid se cultiva en hoyos y se utiliza arena volcánica (picón) que retiene la humedad de las escasas lluvias.
El clima es de tipo subtropical seco, con precipitaciones entre los 150 y 200 mm.
La uva mayoritaria de la región es la blanca Malvasía. Tintas se utilizan la Listán Negra y la Negramoll.
Los vinos más característicos son los blancos de Malvasía de aromas vegetales y matices volcánicos. Se elaboran también blancos secos y semi, rosados y vinos tintos.
En la zona destacan vinos como los Bermejo Malvasía, La Vegueta V.L., Canari Solera, Reymar Moscatel o Yaiza.

La Palma, tierra de contrastes


En la palma la viticultura se extiende por toda la isla, con gran riqueza varietal y en la que se producen vinos tan clásicos como la malvasía, el vino de tea (pino canario) o los basados en el mítico Canary Sack.
El clima es variable en función de la altura y la orientación del terreno, dándose diferentes climas y microclimas. La influencia atlántica y los vientos alisios dan humedad y suavizan el clima.
Dentro de la gran variedad de uvas cultivadas destacan las blancas Malvasía, Gual, Bujariego y Verdello. La tinta principal es la Negramoll.
Se elaboran vinos blancos secos, afrutados, con notas rusticas y en algunos casos con matices minerales. También se elaboran dulces de Malvasía, complejos, originales y con aromas de hierbas finas.
En la zona también se elaboran rosados y tintos, además del vino de tea, que es envejecido en barriles de pino canario y que tiene intensos aromas a resina, hierbas y frutas.
A destacar vinos como los Malvasía dulce Carballo, Vid Sur dulce, Teneguía(monovarietales de Malvasía y Sabro) o Tamanca dulce.

Tacoronte-Acentejo, el suelo volcánico.


Esta DO se sitúa el norte de Tenerife, siendo la región más productiva de la isla.
El clima es atlántico, pero la orientación, el viento y el relieve favorecen la creación de numerosos microclimas.
Las variedades blancas de uso preferente son las Gual, Malvasía, Listán Blanco y Marmajuelo. Como tintas las Listán Negro y Negramoll.
El producto más característico de la zona son los vinos tintos. Son frescos y afrutados, con un toque silvestre. Se comienzan a elaborar tintos con un paso por barrica.
Se producen pocos vinos blancos, los cuales son ligeros y afrutados. Los rosados suelen ser de Listán Negro, frescos y agradables de beber.
Destacan vinos como los Humboldt, Cráter o Padre Miguel Monje.

El Hierro, suelos de lapilli



El Hierro es la isla más pequeña del archipiélago canario, lugar en el que se cultivan unas 200 Has. de viñedo. La mayor parte del terreno es arenoso, preo en Las Vetas y en la montaña de Joapira se cultiva sobre suelos de picón(lapilli).
El clima es templado con pocas precipitaciones. La poca altura propicia buenas maduraciones de la uva.
La uva más cultivada de la región es la blanca Vijariego. También se cultivan las PX, Baboso, Bremajuelo o Moscatel. En tintas las Verijadiego, Baboso, Negramoll y Listán Negro son las autorizadas.
Los vinos blancos son los más característicos de la región. Son frescos y afrutados, en ocasiones con notas tropicales. Se elaboran también vinos rosados y tintos con cuerpo y afrutados, de cierta calidad.
Algunos vinos de la zona son los Tanajara, Viña Diegos, El Tesoro o Viña Frontera.